Decía el legendario fotoperiodista Robert Capa que escribir sobre la verdad es obviamente muy difícil. Por eso, como Capa, en Contraportada, en honor a la verdad me he tomado tomado la libertad de a veces traspasarla y otras, no llegar a ella. En cualquier caso, todos los sucesos y personajes que aparecen en Contraportada no son fortuitos y, por supuesto,  están conectados de alguna manera con la realidad.

Contraportada es el blog personal de alguien al que le gustaría hacer una revista de periodismo literario. Hecho por quien todavía cree que no hay mejor oficio que aquel que se dedica a desentrañar la realidad en busca de una verdad siempre escurridiza.

Durante algunos años he trabajado como periodista. En La Voz de Galicia realicé unas prácticas y me fogueé como becario para luego, seguir siendo becario en La Opinión de A Coruña donde, tras finalizar mi beca, una amable secretaria me comunicó que me podrían hacer otra “por la Universidad de La Coruña (sic)”. Haciendo cuentas había sido becario dos veranos más un año. Le respondí amablemente que lo sentía pero que no sabía ni dónde quedaba dicha universidad por lo que consideraba poco ético aceptar una nueva beca de dicha institución. Me fui. Al poco tiempo volví La Voz de Galicia. Allí estuve otro año ejerciendo de corresponsal de comarcas. Nunca tuve contrato pero me pagaban muy bien en negro. El por entonces responsable de la delegación compostelana del periódico me dio una cámara y me dijo que por eso de las inspecciones, mejor que no trabajara en la delegación. Ni yo le hice caso ni él se volvió a acordar de la advertencia. Un día me pidió la cámara para un fin de semana y nunca más la volví a ver. Aquel año, pateando carreteras y concellos en la comarca de Ordes, hice el mejor periodismo que recuerdo. Fue fantástico.

Corría 2005 y por una serie de carambolas me ofrecieron una beca completa para estudiar un máster en EEUU. Tras darle un par de vueltas cogí la maleta y acabé en Western Michigan University, en una ciudad llamada Kalamazoo de la que nunca había oído hablar. EEUU no se parecía en nada a lo que había visto en las películas. Allí pasé dos años y di cumplida cuenta en unas columnas para La Opinión de A Coruña y para el desaparecido Galicia Hoxe por las que me pagaban bastante poco. Por aquel entonces no tenía necesidad de trabajar por dinero.

Volví de EEUU y me incorporé a la sección Galicia del extinto periódico Galicia Hoxe. Estuve haciendo información política y siguiendo al PSdeG  hasta diciembre de 2009. Ya se veía lo que ocurriría después y a alguien de arriba disgustó que hiciera público mi parecer. El nueve de diciembre de 2009 fue la última vez que pisé la redacción de un periódico.

Desde entonces he escrito en diversos sitios de Internet (Galicia Confidencial, Vieiros, Frontera D) y abrí esto.

En septiembre de 2011 me incorporé a la Universidad de la Borgoña como profesor. Porque hay que comer.

Contraportada es pues un desahogo. Para escribir gratis he elegido la libertad de hacerlo dónde y como me de la gana. Para mí y por si hay alguien ahí fuera al que le interese.

Diego E. Barros